“Te Amo”

Te amo. Sí, creo que lo hago.

Seré breve, aunque con eso me limitare a explicarte lo que significa esta avalancha que se te viene encima. Tranquila, relájate un poco, no te va a lastimar, aunque tal vez si te agite un poco. Aquí viene la poesía cuando en tus ojos antes felices pero que ahora esconde agonía, que se intenta encubrir con sonrisas antes existentes ahora eventuales. Como la primera vez que te dije que te amaba y comenzaste a sonreír aunque luego lloraste, dejándome confundido con unos pétalos de rosas color rojo vivo. Luego de eso no pude comprender porque tus sonrisas se volvían llantos, como si en tu diccionario la palabra felicidad estuviera prohíba. Hasta que lo supe, no es que no podías ser feliz, era que no lo podías serlo conmigo porque ya tú estabas montaba en ese tren con otra persona, aunque yo aún seguía esperándote en esta estación, donde algunas veces la luz del día penetraba las viejas ventanas y realza la belleza del lugar, pero la mayoría de veces es fría, oscura y solo se puede escuchar el sonido del tren que pasa, deteniéndose solo unos escasos segundos, están los que se suben sin pensarlo, sin saber hacia donde los llevaran, otros son paciente esperando el tren que creen correcto y lo toman sin pensarlo porque ya lo han decidido y otros solo lo escuchamos pasar, nos da temor avanzar hacia la puerta, aunque en mi caso desde aquí te veo y me sonríes, incitándome a abordarlo con tu mirada eclipsada.

Me despido diciendo que hace frío en esta estación, mis sentimientos comienzan a congelarse de nuevo. Quizás deba buscar un lugar donde pasar la noche.

Eres

Más que tormenta, eres un día de verano. Eres olas que danzan serenas sobre el mar iluminado. Eres un cielo estrellado vestido de azul satinado. Eres una ducha caliente después de un día ajetreado. Eres abrazos cargados de amor desinteresados que no son fingidos, más que eso son abrazos vivos. Eres sonrisas perfectas que crear momentos inolvidables. Eres pasión, letras poéticas que llegan al corazón. Eres justamente lo que necesitaba y pensar que llegaste a mí sin tener que aferrar mi búsqueda, debido al que el creador te había diseñado para mi desde antes de fundarse el mundo.

Eso eres.

 

Me despido diciendo que mi hermana escribe de manera hermosa. Este escrito fue inspirado en un sentimiento de ella que lo hizo público.

Una Fotografía

 

Una fotografía, solo eso. No me queda otra cosa, no tengo álbum alguno, tampoco fotos guardada en mi tarjeta SD, solo tengo esta fotografía. Curiosamente al pasar las horas de mirarla comienzo a sentirte de nuevo presente, como si descongelara ese momento ya congelado para vivirlo una vez más, para no solo ver tu sonrisa sino escucharla, para sentir de nuevo tu fría espalda que poco a poco se hacía más tibia. Estabas tan hermosa siendo tan sencilla, siendo tan real, tu aroma era vivo y en ese momento estar vivo tenía un olor a fresa.

Esta fotografía es lo único que me queda, claro y todas esas veces que te recuerdo al mirar la foto. Como pasa el tiempo, en ese entonces no podía ni tan siquiera pensar en estar un día sin ti, mientras que ahora no solo llevamos un día, sino años separados, viviendo la vida de forma individual. Me pregunto qué habrás hecho con tu fotografía, ese día ambos nos quedamos con una, en la mía tu sonreíste mientras que yo hice un gesto de felicidad… Y en la tuya yo sonreí mientras tú tapaste tu boca con tus manos. Quién iba a pensar que en el fondo ambos sabíamos que no estaríamos juntos para siempre, y por eso decidimos regalarnos aquellas sonrisas de verdaderos enamorados…

Termino diciendo que debería dejar de ver tanto esta fotografía… Debería.

Recuerdos de un cálido Viernes

Escribo sobre la base de aquella melodía vieja que mezclaba aquellas teclas blancas con negro que resonaban en mi habitación vacía antes repleta de caricias tangibles no imaginadas, aquellas que construimos los dos volviéndonos uno de a poco primero y luego tan feroces como si al mundo solo le quedaran de viva cuestiones de segundos.
Tú eras perceptibles no solo podía mirarte directamente a tus ojos, sino que con mis manos que al principio eran tímidas luego se convirtieron en árboles que se movían acordes al viento, y tú eras ese viento que me movía, que me marcabas el tiempo de ejecutar cada nota, cada toque, cada roce entre ambos. No eres de nadie, pues eres libre pero en ese pequeño momento te sentí tan mía… Y me gusto sentirte así.

 

Antigua guitarra

 

  • Aquella mañana del octavo mes del año de los corazones disparejos. Me disponía a tocar aquella antigua guitarra que era de mi abuelo; luego fue de mi padre y ahora había llegado mí turno de tenerla. Es increíble pero a veces al tocarla siento como si los años no hubiesen pasado, como si mis manos fueran las manos de mi abuelo, o las manos de mi padre. El sonido sigue siendo el mismo, tiene ese toque de antigüedad que atrapa, que te llena de tranquilidad.
  • Note que me resultaba más cómodo el escribir usando la madera trasera de la guitarra como base, en ella reposaba la inspiración, haciéndome hábil con las letras, facilitándome las conexiones entre ellas. Todo fluía mejor con esa guitarra cerca, escondía un misterio, y sus cuerdas oxidadas contenían un sinfín de emociones, de sentimientos vivos.

 

  • Termino diciendo que amo el enigma que poseen las cosas antiguas.