Una historia #1

El día comienza sin fuerzas…  Su noche estuvo subversivo.

 

Hablemos un poco sobre Carlos y la inofensiva María. Como dos almas devastadas por un verdadero desamor, agarrarían fuerza para creer en lo que se convertiría en… “El verdadero amor”.

Todo comenzó cuando Carlos decidió salir de su escondite sentimental, aquel donde llevaba cierto tiempo. Él se había enamorado de aquella chica bonita de su cuadra. Habían tenido un pequeño romance, pequeño en cuanto al tiempo que duraron, pero inmenso en cuanto amor que se tenían. Pero sí, a Carlos le llevo un poco más de tiempo aceptar el hecho de que su relación había llegado a su final, pensaba a diario en que volverían, pero nada estaba más lejos que eso, aquella bella chica comenzó a salir con Héctor, un amigo de Carlos. Lo que añadió aún más amargura a los días de este joven.

Le incomodaba verlos juntos, verlos sonreír. Aunque por fuera lucia calmado, por dentro yacía una abrumante tristeza… Aunque aquella chica intento en varias oportunidades quedar como amigos, a Carlos eso no le parecía bien y aunque fingió aceptar su amistad, sabía que nunca podría verla como amiga.

Okey, ya les he contado sobre la melancólica historia de Carlos. Pero ahora hablemos un poco de María, Era una joven hermosa, serena y tanto solitaria. Profundicemos un poco, ella no siempre fue así o bueno no tanto como lo era ahora. Todo se debe a que fue víctima de una traición de amor, el chico que ella creía perfecto, resulto un miserable traidor. Él le engaño con la que por año ella llamaba su “mejor amiga”.

El tiempo siguió con su ritmo normal… Las heridas no nunca terminan de sanar.

Ahora vamos al punto vital de esta historia, todo comenzó en aquella cafetería que ambos frecuentaba.

Una mañana de septiembre, llovía y era extraño porque aun el sol no se ocultaba, más bien el sol ese día relucía tanto que obligo a Carlos a llevar gafas oscuras. Mientras que a maría la lluvia pasajera la obligo a desviar su trayecto hacia la cafetería. Ella amaba el café y acostumbraba a pasar todas las mañanas por uno, pero ese día ella iba a salir con su padre y quedaron en verse en la estación que quedaba a pocas cuadras de la cafetería. Buscando refugio de la extraña lluvia, María llevo a la cafetería, algo mojada seguidamente pidió un capuchino y fue a llenar la última mesa para dos que quedaba libre, tomo la prensa y la ojeaba mientras el viento golpeaba aquellas flores que decoraban aquel lugar.

Por otra parte a Carlos le llevo un poco más de tiempo llegar a la cafetería, cuando por fin lo logro se dirigió inmediato a pedir su popular “café fuerte negro”, así le solía llamar él. Cuando termino de pagar y tenía su café en mano, alzo la mirada dándole un vistazo al lugar, vio que estaba lleno y entre tantos rostros conocidos, resalto la de una hermosa joven pelo castaño que ojeaba la prensa. Carlos conocía a esa bella chica, no eran amigos, pero si había hablado un par de veces en alguna de esas fiestas que organizaban en la cuadra.

De seguro todos piensan que Carlos iría enseguida a sentarse al lado de María, tomarían cafés juntos y nacería el amor verdadero… Bueno, sí. Pero no fue tan fácil. Cuando conoces el desamor te das cuenta que ahora caminas con mucho más cuidado, para no volver a caer a ese abismo.

Carlos dudo por un rato en si debía sentarse con ella o sencillamente debería tomarse el café de pie. De alguna manera algo extraño paso mientras que Carlos se decidía en que era lo que iba a hacer sus pies comenzaron a actuaban de forma independiente y lo acercaba cada vez más a la mesa donde estaba María, que ahora hablaba por celular (de seguro le explicaba a su padre que iba a llegar un poco tarde a su cita). Cuando Carlos cayó en cuenta estaba frente a ella y ella lo miraba fijamente, Su mirada era cálida aunque cuando lo hacía fijamente podía ser caluroso.

Hola Carlos, ¿Qué haces allí parado? –Pregunto María sin dejar de mirarle.

Mmm, Hola María. Este, quería preguntarle si ya habías terminado de leer la prensa, para ver si podrías prestármela. Hoy está lleno el lugar y todas las prensas estaban siendo usadas. –Carlos no sabía lo que acaba de decir, él en realidad no quería leer la prensa, tampoco quería hablar con ella.

Sí, está bien. Toma  -María le entrego la prensa de inmediato. (Casi no había dejado de hablar Carlos).

 

Gracias María. –Tomando la prensa y dándole una pequeña mueca de cortesía se dirigió a salir de su presencia….

Hey, si gustas puedes sentarte. He visto que el sitio está repleto y dudo que alguien salga con esta lluvia, puedes sentarte aquí. Así disfrutas más de ese café. –Fue la oferta que le hizo María.

Gracias. –Enseguida reposaban los dos en la misma mesa (En realidad había tres en esa mesa para dos, Carlos, María y aquel Silencio.)

 

Algunas veces los amores verdaderos pueden estar cara a cara sin decirse ni una sola palabra.

 

Pasaron varios minutos y esa mesa seguía hundida en silencio. Hasta que Carlos fue valiente y quiso acabar con dicho incomodo momento.

¿Así que prefieres el Capuchino?, es bueno. Pero mi Café super fuerte es mejor. Toda la cafeína concentrada, tan fuerte que parece invencible. –Alzo la mirada y noto que María lo miraba fijamente de nuevo, Carlos aguanto esa mirada varios segundos pero luego  fue forzado a desviar su mirada.

Café super fuerte jajaja eso ni está en el menú. –Fue ese momento donde volvió a nacer esas sonrisas sinceras que yacían muertas.

Bueno, cuando eres usuario Premium puedes optar por colocarle nombre a tu tipo de café favorito. Este es mi sitio favorito de toda la cuadra, lo único que me hace salir de casa. –Carlos saco su celular para revisar la hora.

Sí, lo sé. También soy cliente antiguo. Pero desafortunadamente mi café lo deje de tomar porque era de esos cafés que se debían tomar en pareja. –Respondió María, desviando la mirada hacia las ventanas empapadas en lluvia. Aun llovía con la misma intensidad y el brillo del sol se alejaba abandonando aquel lugar.

Vaya, que lastima. ¿Cuál era el nombre de tu Café? –Pregunto Carlos.

“Para toda la Vida”. Así se llamaba, porque de la misma forma en que uno no quiero se termine su café, deseando que dure para toda la vida. De esa misma forma deseaba que ese momento con esa persona fuera eterno, para toda la Vida. –María mostro su gran tristeza, aunque se refugió en su celular para disimularla.

……………………………………………………………………………………….

Lo siento, he oído tu historia. Como habías sido víctima de una traición. De verdad lo siento mucho. Nadie se merece eso, en realidad nadie merece sufrir por amor. –Carlos intento animarla un poco, aunque parecía más que esas palabras se las decía así mismo.

Sí, míranos aquí. Dos almas devastadas por creer en el amor. También he escuchado tu historia Carlos, también lo siento y pienso que ese Héctor es tan falso como ella. –María volvió a levantar su mirada y esta vez se encontró con la mirada de Carlos que estaba sobre ella.

Bueno… Podemos tomarnos dos “para toda la vida” y pasar el resto de este día hablando de lo tonto que hemos sido. –Carlos intento animar un poco aquel momento.

O podemos tomarnos dos “Café super Fuertes” y salir adelante juntos. –De nuevo las sonrisas llegaron al lugar.

En la mente de Carlos la palabra “Juntos” resonó por varios segundos. Comenzó a imaginar y a crear historias de fantasías que luego se convertiría en el ascensor a la verdadera felicidad.

Así nace esta historia de amor. De un gran desamor.

Me despido diciendo que un café puede hacer la diferencia. El desamor no siempre es el fin de las historias de amor, algunas veces se vuelve el comienzo de algo más grande.

 

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