Alejados

 

Te volviste distante y yo respete esa distancia.

 

Tarde fría de un veranillo disparejo vi que de tus ojos emergía algo nuevos y de pronto esa calidez con la que me acostumbrabas a mirar se disipo… En su lugar se adelantó el más grande e impasible invierno.

Quizás fue mi culpa al dejar que se congelara tu corazón.

“Alejados… Dos seres que antes no podían estar más de un día sin verse, ahora pasan semanas sin saber si la otra persona aun respira. ¿Cómo puede ser posible tal cosa? Sencillo dejaron que la distancia entre ambos creciera y que sus corazones dejaran de necesitarse y miren aprendieron a vivir sin necesitar al otro a pesar que juraban que no podían vivir el uno sin el otro.” – Susurro el viento al observarlos.

Pensé que ella estarías conmigo para siempre, se veía feliz a mi lado, tan feliz que algunas veces me hacía dudar en que tanta felicidad fuera real. Sus besos jamás cambiaron, sus caricias me seguían despertando hasta el último lugar de mi cuerpo… Entonces, ¿cómo es que ahora ella ya no está? Vaya pregunta, aun desconozco su respuesta.

 

Me despido sin tener algo importante que decir…

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