11:11

Me quiero ir a dormir pensando que al despertar el día volverá a tener esa antigua sonrisa que tanto me gustaba ver.

 

Un día normal comenzaba siempre con una taza de café y un aroma a tantas posibilidades en el ambiente que era atrapante. Los días eran felices, las noches alegres.

 

Me hubiese encantado escribir desde mi niñez así les hubiera narrado como era en ese momento mi país, de seguro les hubiera encantado conocerlo.

 

Por mis calles la gente sonreía casi siempre, estaban dispuesto a ayudar al necesidad, a satisfacer las necesidades de los demás antes que las suyas propias. Lo único que no ha cambiado es la bella subjetiva de las mujeres de mi país, siguen siendo las doncellas guerreras más hermosa en el mundo créalo. Espero que eso se mantenga por la eternidad, porque amo escribir para ellas y saber que ellas me leen.

 

 

Un 11:11 usado en solo un gran deseo, el que todo vuelva a ser como lo era antes; Donde la quietud reine. Donde la cortesía sea nuestro diario vivir. Donde las herramientas para cumplir tus sueños estén en la mesa y tú solo debas levantarte, tomarlas y comenzar a trabajar en ellos.

 

Llévense todo el dinero, todas las riquezas, todo el oro y la plata. Solo pido que me regresen a mi gente, ya que con ellos podemos levantar este país de nuevo.

 

Si mi amor por escribir se hubiera despertado desde temprana edad, fuera relatado para ustedes los días donde en mi nación todos parecíamos familia, tus amigos eran como tus hermanos, la madre de tu mejor amigo era tu segunda mamá. En el viento viajaba el deseo de superarse, las ganas de encontrarse un amor verdadero y luchar por ese amor, trabajar por ese amor con la finalidad de brindarle todas las comodidades necesarias para que estuviera siempre a tu lado.  

 

Un 11:11 usado en favor de todos. Un 11:11 para volver a soñar, a creer en nosotros. Un 11:11 para que los niños vengan con muchos más sueños e ideas que los que nosotros tuvimos.

 

Cuesta despedirse cuando se escribe acerca de nuestro país, de nuestra gente. Sin embargo, yo me despido diciendo que me alegra haberme encontrado con la escritura en estos momentos tan difíciles, así puedo contarle lo difícil que la estamos pasando, pero de igual forma espero relatarle los días felices y llenos de gloria que tocaran a nuevamente a nuestras ventanas, porque este pueblo renace cada vez con más fuerza.

Un 11:11 por mí amada Venezuela.

 

 

 

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2 Replies to “11:11”

  1. Hola… El amor por escribir es un proceso interno que a veces si sucede se transmuta de experiencia a necesidad imperiosa y allí ¡Es uno de esos inevitables “mágicos” de la vida!
    Venezuela, amada, recordada… Hoy en transición en medio de unos momentos muy oscuros pero los cambios profundos nacen en el fondo de circunstancias que duelen ¿Debería ser así? No es lo ideal pero “ideal” es solo una palabra, en la vida real las sociedades toman caminos, decisiones que pueden pesar mucho y costar, más. Desde niños nos enseñaron que Venezuela es el mejor país del mundo, rico, hermoso, lleno piedras preciosas, nadamos en petróleo… y mil calificativos más que nos han hecho más daño que bien,. Sin los ciudadanos los países son solo un montón de tierra con pobladores en la superficie. Un ser ciudadano, inquieto en su búsqueda donde habrá que insistir, teniendo claro que ser carne de cañón es inútil. Perseverar con el propio despertar, búsqueda del conocimiento y ese sendero que no culmina ni debe, hacerlo. Saludos

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