Lo visible

Su mirada y esa sonrisa.

 

Una noche ella llego a mi alcoba y con lo que me gusta a mí que ella llegue. La mire por lo menos unas dos mil veces y seguía con el mismo deseo de mirarla.

 

Entre su seductora mirada y su sonrisa enigmática quede atrapado en su misterio, en su mundo. El tiempo se descontrolaba, el sonido que percibía era distorsionado, lo único que veía con claridad eran su mirada persistente y esa sutil técnica de sonreírme mientras se acercaba más a mí.

Diría que solo su presencia bastaba para volverme vulnerable. Pero nada me gustaba más que verla. Eso me convierte en un vulnerable masoquista. 

Antes de que todo su mundo se apoderara de mi mundo, yo la veía a ella lo lejos, a penas y alcanzaba a percibir su mirada  a la distancia, el viento era quien traía el olor de su perfume hacia mí, Todo comenzó así, hasta que esa distancia se transformo en cercanía, comenzando a notar su mirada con más claridad, aunque la claridad en su mirada hacia que mi razón se nublara.

Claro que la estocada final me la dio su enigmática sonrisa.

 

Me despido diciendo que su mirada es inigualable.

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